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11 agosto 2015

Los hombres me provocan


Dicen que una mujer provoca a un hombre aunque no hable, aunque no se dirija a ellos, simplemente con estar. Simplemente con existir. Entiendo perfectamente sus argumentos. Yo soy mujer, me gustan los hombres. Y por tanto, me ponen nerviosa cuando están cerca. Así que, por mi tranquilidad, quiero que todos lleven un saco que les cubra de la cabeza a los pies. Con que tengan libres las manos para trabajar y la cara para no tropezar conmigo, ya vale.
Bueno, la verdad es que como sólo les voy a ver la cara y las manos, me fijaré mucho, y me pondré nerviosa. Mejor que lleven guantes y la cara tapada, sólo con una raja para que puedan ver y no tropezar conmigo. Para ser exactos, si sólo les veo los ojos me fijaré mucho, y me pondré muy nerviosa. Mejor que lleven un velo o una rejilla para que no se los vea, y que ellos vean lo suficiente para no tropezar conmigo.

Estaré más tranquila, sí. Pero cada vez que digan algo, como sólo podré oir su voz, y será voz de hombre, me voy a poner muy nerviosa, así que mejor que no hablen a menos que yo les pregunte. Así al menos estaré preparada para su voz, que sólo existe para provocarme.

La tranquilidad me alcanza. Claro que como ellos caminan con pasos de hombre, y yo me fijo mucho porque parecen un bulto andante, me ponen nerviosa. Así que mejor que no salgan de casa. Y si tienen que salir, con permiso de su mujer, y en horas de poco tránsito. Y que vayan con una mujer de confianza, para que yo esté segura de que no me van a hablar (que me pone nerviosa) ni me van a mirar (con esos ojos que me ponen nerviosa), ni van a caminar moviendo las caderas en cada paso, que sé que lo hacen para provocarme. (Qué razón tienen en Arabia, donde varios hombres han acosado a unas chicas en la calle y las condenadas han sido ellas, por provocar a los hombres, ¡porque estaban en plena calle! http://www.publico.es/internacional/caso-acoso-sexual-mujeres-arabia.html).

Por supuesto, no van a conducir ¡sólo faltaría! Estar en un semáforo y tener en el coche de al lado un hombre, todo un hombre, con las manos en el volante y la vista al frente, ¡qué nervios!  Y si hay un choque o una incidencia, ¡tener que hablar con él, o rellenar un documento! No,no,no, que me pongo muy nerviosa. Mejor que vayan andando todos los kilómetros del mundo o que conduzca una mujer de confianza, que esa no me altera si tengo que gritarle algo de su madre por haberme rozado el coche.

Sí, los entiendo muy bien y creo que es el futuro de la Humanidad.Además, facilita enormemente las relaciones humanas. Yo me relacionaré tranquilamente con otras mujeres (que no me ponen nerviosa) y que me podrán hablar tranquilamente de sus hermanos, primos y sobrinos, con la serenidad que da el no verlos. Así podrán indicarme si tienen ojos color caramelo o manos suaves o son inteligentes o cultos sin que yo tenga que pasar los nervios de averiguarlo por mí misma.

Más adelante podrá llegar el momento de casarme con alguno de ellos (que tenga buenas referencias de su madre o su hermana o su tía-abuela), y sólo pasaré nervios para levantarle el velo y ver si de verdad tiene los ojos que me habían jurado. Pero como estará encerrado en casa, si no es verdad tampoco se enterará nadie, que es lo importante. O le podré quemar la cara con ácido y devolverlo a su familia por estafa. O si sospecho que se está liando con otra. (http://www.ipsnoticias.net/2015/04/ataques-con-acido-martirizan-a-miles-de-mujeres-en-india/ ). Claro que, si sencillamente no es tan guapo como me habían dicho, siempre podré casarme con tres o cuatro más, y andar combinando las noches, porque como no saldrán de casa, tampoco tendrán mucho más que hacer.

Definitivamente, es la solución más inteligente, más evolucionada y más práctica para las relaciones entre hombres y mujeres. Porque aunque la Humanidad sea al 50% entre unos y otras, en realidad algunas somos mucho más humanas

04 agosto 2009

Delincuentes a los 13

Siete chicos han violado por turnos a una chica de 13 años. Y a los pocos días, otra chica, otros chicos, mismo hecho. No es una cuestión de sexo: es violencia contra alguien vulnerable. No se les puede meter en la cárcel, tampoco deberían estar en la calle. Algo muy serio falla cuando les importa más pertenecer a un grupo que el daño que causan.

Unas voces piden bajar la edad penal: mal anda una sociedad que para atajar la violencia mete en la cárcel a niños de menos de 14 años. Los que lo defienden dicen que si ya tienen edad de hacer daño, tienen edad para pagarlo. Eso entraría en el convencimiento de que hay gente (niños) que nacen intrínsecamente malos y por tanto sólo se les puede encarcelar. Dicen que las leyes son demasiado permisivas. La historia de la Humanidad ha demostrado sobradamente que se gana más educando que pegando. 

En este problema hay dos lados que atender, la víctima y los atacantes. Mirando a los atacantes, hay dos cuestiones que decidir: que se hace ahora con éstos, y cómo evitar que más adelante lo hagan otros. Y de dónde salen éstos para evitar que salgan otros.

Y ahí nos encontramos con niños asilvestrados que han crecido sin guía familiar, ambientes donde los pequeños delitos son lo habitual, climas sociales donde el concepto de bien/mal es muy, muy flexible. Críos llenos de dudas que las solucionan con lo que ven a su alrededor: gana el que pega primero. Es evidente que solucionar eso es mucho más complejo que educar a los chicos para que no ataquen, pero ese es un principio.

En esos ambientes marginales también hay una inmensa bolsa de inmigración que traen sus propias leyes y sus propias culturas, no siempre respetuosas. Y todos se influyen entre sí. Una maestra de escuela me comentaba que tenía un alumno islámico que cuando cumplió 7 años empezó a no hacerle caso porque en casa le habían dicho que las mujeres son inferiores y él ya era un hombre. Y por supuesto, los demás críos de la clase querían seguir su ejemplo. Esas son las causas que hay que atajar para que no vuelva a suceder.

Por supuesto, también están los que no han conocido problemas económicos y sencillamente creen que son superiores y eso les concede impunidad. Y si sobrevienen problemas, papápaga. Tampoco han de ir a la cárcel, pero también tienen mucho que aprender.

Y con lo que ya ha pasado, qué hacemos? Dejar en la calle a un chico que sabe que ha hecho mal y ha comprobado que puede burlar a la justicia con las propias armas de la justicia es un ejemplo muy peligroso. Esos niños concretos necesitan un severo trabajo sicológico, en una institución cerrada o no, según determinen los que de eso saben. Pero no pueden quedarse impunes. Tienen que aprender ahora lo que no aprendieron en su momento. Y saber que hacer daño nunca es la salida para nada.

En una ocasión, un chico que conducía a lo loco y ponía en riesgo a los demás, fue condenado a realizar trabajos sociales en una clínica de rehabilitación de tetrapléjicos, muchos de ellos por accidentes de tráfico. Quedó concienciado de por vida, sin un sólo bofetón.

Quizás por ahí haya un poco de esperanza para este caso, porque con 13 años no se puede decir que son irrecuperables. Martín Luther King dijo: “Si supiera que el mundo se acaba mañana, hoy todavía plantaría un árbol”.

Texto y fotos: Marga Alconchel

24 junio 2008

¿Orgullo Pedófilo?

Parece que los pederastas celebran desde hace ocho años el día del orgullo pedófilo. Se convocan entre sí a través de una página web que está bloqueada en toda Europa menos en España. Y en España esa llamada no está prohibida porque no existe la figura de “apología de la pederastia”. Sin embargo, sí existe la figura de la “incitación al delito” y si no estoy equivocada, la pederastia es delito.
Los convocantes juegan con las dos palabras como si fueran sinónimas, y convenientemente se quedan con la acepción menos aberrante. El pederasta practica sexo con menores, el pedófilo siente inclinación erótica por ellos sin llegar a mayores.

Todos hemos de someternos a las leyes del lugar en el que vivimos. Esas leyes son precisamente las que nos hacen libres, porque son las que nos dan la medida exacta del espacio que no será invadido por otros. Nos dan la medida de aquello en lo que nos defenderán las instituciones que mantenemos entre todos. Nos dan los parámetros de lo que no consentirán que nos pase. No vivimos solos en el planeta, y por tanto, nuestra libertad tiene la medida de la libertad de todos.

Con esas premisas por delante, que exista una página pederasta ya atenta a la propia esencia de la Humanidad, puesto que agrede su propio futuro encarnado en esos niños. Tildar como “muestra de amor” lo que es la simple satisfacción de los pantalones es rizar mucho el rizo. Cualquier muestra de amor parte de una persona y llega a otra, que la acepta o no. Un niño de menos de cinco años no puede discernir, no puede opinar, si es que en algún momento el pederasta le ha pedido opinión. Y si no hay una ley específicamente específica, hay otras que se pueden aplicar.

Los delitos nacen más rápido que las leyes que los prohíben, pero eso no significa que no haya muchos resortes jurídicos por los que impedir la carnicería anímica que se ha hecho con el futuro de esos niños.

Por otro lado está la familia de ese niño. Es completamente entendible la rabia, el dolor, el bloqueo emocional. Pero la pregunta surge inevitable: nadie se dio cuenta de nada? Una madre comentaba de Nanysex que había visto sangre en el pañal del niño y enrojecimiento. Entiendo que en primera instancia nadie piense en esa posibilidad, pero no le extrañó, no le pareció suficiente como para investigar?

Lo que se hace con los niños es lo que se hace con el futuro. Ellos son los que llevarán las riendas de todo dentro de 30 años, que es muy poco tiempo.
¿Y aun hay quien promociona la pedofilia como un orgullo?

Texto y fotos: Marga Alconchel